Un cyborg es un algo cibernético, una máquina, en la realidad social y de ficción; la realidad social son nuestras relaciones sociales vividas. Algunos cyborgs manejan la posibilidad de capturar eventos de la realidad, produciendo una mutación. Por ejemplo, consideran la desaparición de una historia oficial del arte como el inicio de una nueva y vertiginosa forma de crear estudios visuales. La escena de los cyborg es aquella donde cae el disciplinamiento, entienden que el estado de crisis debe ser parte de la organización. Se sumergen en sistemas de inestabilidad y allí andan sin grandes dificultades.
Es así como estan naciendo otros sujetos pues la conexión física y metafísica de la humanidad con la tecnología, ya ha empezado a convertirnos en ciborgs. Por ejemplo, una persona a la que se le haya implantado un marcapasos podría considerarse un ciborg, puesto que sería incapaz de sobrevivir sin ese componente mecánico. Hoy en dia, la imagen del ciborg es como un ser que no es ni humano ni máquina, ni hombre ni mujer.
El cyborg es una criatura en un mundo post genérico. No tiene relaciones con la bisexualidad, ni con la simbiosis preedípica, ni con el trabajo no alienado u otras seducciones propias de la totalidad orgánica, mediante una apropiación final de todos los poderes de las partes en favor de una unidad mayor. En un sentido, no existe una historia del origen del cyborg según la concepción occidental, lo cual resulta ser de agrado para algunas culturas y de repgnia para otras ya que cada una tiene su realidad subjetiva diferente, es decir, que para la cultura occidental se convertirían en nuesros enemigos.
Existen varias consecuencias en considerar seriamente la existencia y produccion de los cyborgs como algo más que nuestros enemigos. Los cuerpos son mapas de poder e identidad y los cyborgs no son una excepción. Un cuerpo cyborg no es inocente, no nació en un jardín; no busca una identidad unitaria y, por lo tanto como dice el articulo, genera dualismos antagónicos sin fin (o hasta que se acabe el mundo), se toma en serio la ironía.

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